Las cocinas curvas son posibles

Esta es una solución de una cocina de salón en un espacio de pared curva. La distribución siguió esta misma forma, lográndose la funcionalidad de la misma y a su vez un diseño atractivo.

Esto es un ejemplo de que en el diseño de interiores todo es posible. Las cocinas tradicionales o rectas cuentan con un pequeño detalle que hace que sus puertas y cajones funcionen perfectamente. Si un mueble es de 600 mm de ancho, los frontales son de 597mm, o sea 3 mm menos. De esta forma se genera un huelgo necesario para aperturas libres.

En una cocina con forma curva y en este caso que se cierra hacia el área de trabajo, la solución funcional pasa por elaborar piezas individuales que son dispuestas entre dos armarios de cocina. En dependencia de la curvatura de la pared se varia el angulo de la pieza intermedia, manteniéndose siempre un ancho frontal. En este caso de 2 cm. Los frentes homogéneos de las piezas de separación hace que la estética sea simétrica, la variación del angulo hacia la profundidad permite adaptarnos al ancho de mueble y a la curvatura real de la pared.

En la etapa de diseño y con todas las medidas del espacio se hace una simulación de la distribución de los armarios y de las aperturas de cajones y puertas. Esta planificación se lleva al espacio y se comprueba en la fase de montaje de muebles. De las puertas es importante saber los grados de apertura de estas y en cajones cuantos centímetros avanza el cajón en su extracción total. Aun con estos cuidados puede ser necesario hacer ajustes durante el montaje. Esto ocurre sobretodo cuando queremos que el ancho visto de estos separadores sea mínimo. A mayor ancho de la pieza intermedia mejora la funcionabilidad, pero considerando que entonces estos separadores tendrán un mayor impacto visual.

Existen modelos de cocina italianos que en el aérea de columna emplean separadores de aluminio de 5 cm y permiten la apertura de las puertas desde el lateral. Si en la zona de muebles bajos aplicamos un sistema semejante tenemos otra solución factible por funcionalidad y estética.

Diseñada en color crema muy agradable y neutro, permitió a los diseñadores lograr un conjunto coherente con el resto del piso y el empleo de colores destacados en determinados sitios.

Una de las claves del éxito de una cocina de salón esta en la elección de su color y especialmente el de la encimera. La cocina como tal es protagonista, pero se ha de integrar en un conjunto mayor. La campana se logra minimizar al incorporarla a los muebles altos. En el momento de este diseño aun no existían las campanas de techo que sin lugar a dudas hubiese ofrecido la mejor solución estética por la altura de los techos existentes.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *